Baños de Olas, una moda muy particular

playas de Santander
Dice la historia que debido a las recomendaciones médicas higienistas de mediado del siglo XIX y a que gran parte de la burguesía lo utilizaba como recreo, los baños de ola surgieron como moda en las playas de Santander al igual que en otras ciudades costeras de España y del resto de Europa. Una serie de iniciativas hoteleras promocionaron a Santander en la Corte por sus playas propicias para estos baños. Junto al equipamiento hotelero se crearon las vías de comunicación que unen El Sardinero con el centro de la ciudad que hasta el momento se encontraba aislado.
Debido a su ubicación privilegiada de inmejorables panorámicas y condiciones ambientales adecuadas, El Sardinero se convirtió rápidamente en el lugar elegido por las clases acomodadas del norte de España como el centro neurálgico del turismo de baños de ola.
El equipamiento en un comienzo era modesto y las casas para los baños eran construcciones provisorias. Pero debido al aumento de la práctica de los baños de ola y a que cada vez más personas se acercaban a Santander para pasar el verano, la infraestructura fue mejorando paulatinamente. Las casas de baños comenzaron a construirse con mejores materiales hasta convertir a El Sardinero en uno de los mejores balnearios del norte de España.
Los trajes de baño de antaño
En los primeros años del siglo XX el traje de baño constituía una pieza esencial de esta nueva costumbre. Los colores, materiales y diseños de los trajes de baño eran regidos por normas muy estrictas. Los mismos eran recomendados por los facultativos por motivos de salud y las cuestiones estéticas no presentaban ninguna importancia a la hora de su confección. Además, debido a la moral de la época, el material más utilizado era la lana para que no se pegase al cuerpo. Los trajes de baño de componían de dos partes, un pantalón largo y una blusa. Los colores que predominaban eran los azules o marrones. En esta época se hicieron comunes en las playas las casillas especialmente equipadas para poder cambiarse de ropa.
A principios del siglo XX Alfonso XIII y su familia eligieron a las playas de Santander como destino vacacional de verano y mandaron a construir su residencia de verano, el Palacio Real de la Magdalena. Este evento motivó el aumento en la concurrencia a las playas de Santander debido a que los monarcas, la aristocracia y la burguesía imitaban las costumbres reales. De esta manera aumentaron las edificaciones en la zona, principalmente las de alojamiento, ocio y diversión.
Distinción hotelera
Los más distinguidos visitantes se alojaban en los Hoteles en Santander más famosos como el Hotel Real y el Hotel Sardinero. También se encontraban en la avenida de los Hoteles otros establecimientos hoteleros como el París y el Roma. Los lugares obligados de encuentro de la aristocracia y la burguesía eran El Real Club de Tenis, el Gran Casino Sardinero o el Hipódromo de Bellavista.
En definitiva con los Baños de Ola se inicia el proceso de un escenario soñado capaz de igualar a Santander con otras modernas ciudades balneario costeras europeas como Dieppe, Deauville, Biarritz, Cannes o Niza entre otras.
La ciudad cuenta, en esta época, con cuatro estaciones balnearias:
- playa de El Sardinero
- playa de Castañeda
- playa de la Magdalena
- playa de La Concha