Siempre con la cara al mar, Santander nos invita a caminar

Playa de Santander
Que viaje movido que hemos tenido en estos días, la verdad es que Santander se presta para eso, cada visita nos muestra algo nuevo, nos ofrece lugares mágicos a ser recorridos y nos hace sentir que es la primera vez que visitamos Santander.
Pensar que en una escapada de fin de semana con la visita al Museo Marítimo del Cantábrico, un baño de olas en la Playa de los Peligros y un recorrido por la Avenida de la Reina Victoria hemos tenido bastante. Pero todavía no hemos visitado prácticamente nada de Santander.
Esto nos invita a volver, y volver cuantas veces podamos ya que Santander nos brinda de todo, un mar maravilloso con el imponente marco que da la bahía, historia y cultura como en cada uno de los lugares que hemos detallado hasta el momento.
Y lo mejor de todo es que siempre vamos a encontrar hoteles en Santander para nuestro presupuesto. Hoteles cerca de estos atractivos y hoteles cerca de otros sitios de interés en Santander para facilitar nuestra visita.
Pero antes de irnos, y ya que estábamos caminando por la Avenida de la Reina Victoria, no podemos quedarnos sin dar una pequeña vuelta por la Península de la Magdalena y la Playa del Sardinero. No para refrescarnos en sus conocidas playas sino para disfrutar de la vida al aire libre en contacto con el mar.
En la Península de la Magdalena podemos relajarnos y dedicarnos a la contemplación mientras realizamos una pequeña caminata por sus más de 24 hectáreas de bosques y parques bien cuidados. Su ubicación a modo de bisagra entre el Santander tradicional donde se encuentra el núcleo urbano y la Playa del Sardinero hace de este lugar una parada obligatoria en cualquier visita. De hecho esta es la postal típica de Santander, la península coronada por el Palacio de la Magdalena.
Si viaja con su familia y tiene hijos chicos es la salida ideal. Ellos podrán disfrutar de los animales del pequeño zoológico en el que podrán ver un sin número de especies marinas. Mientras observan los leones marinos, las focas o los pingüinos usted podrá aprovechar para retomar fuerzas para lo que les queda del recorrido. Recuerde que hay una oferta especial de hoteles para familias en Santander.
Desde la península y ya con las pilas cargadas nuevamente retomamos la Avenida de la Reina Victoria para adentrarnos en tierras de las Playas del Sardinero. Una de las zonas urbanas más elegantes y distinguidas de la costa española.
Aquí Santander le da la cara al mar abierto, se percibe un leve cambio del clima, los vientos se hacen sentir más que en la bahía. Con la marea baja se genera una playa sin interrupción de más de 2 kilómetros que invita a ser caminada de punta a punta si tiene la suerte de disfrutarla sin gente, o a sentarse en algunos de sus bares y ver el movimiento de sus visitantes dándose baños de olas en los períodos de temporada alta.
Como lo es el Mueso Marítimo del Cantábrico en la bahía o el Palacio de la Magdalena en la península, aquí el punto de referencia es el Gran Casino Sardinero. Si ya lo pescó la tarde no puede esperar de un mejor lugar en Santander para ver la caída del sol mientras disfruta de algún aperitivo y realiza los últimos preparativos mentales para su vuelta a casa.

